Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. blog comments powered by Disqus

Eres Empresa

Eres el Presidente de tu propia empresa…

Solo por el dinero



empleada_descontenta
Todos hemos tenido buenas y malas experiencias comiendo en restaurantes. Supongo que lo peor es la combinación de mal servicio y precios altos. No nos importa pagar más si la comida merece la pena, está bien cocinada, bien presentada y el ambiente es agradable. También estamos dispuestos a conformarnos si nuestro presupuesto es bajo y vamos a cenar a un restaurante local donde la comida todavía está bien (aunque sin ser nada del otro mundo), pero el sitio es pequeño o ruidoso. Sin embargo, no importa si el restaurante es caro o barato, algo que no perdonamos es mal servicio.

Siempre podemos percibir cuando los empleados del restaurante están solo por el dinero y no les importa la clientela... y esto mismo lo podemos aplicar a cualquier tipo de negocio: talleres de reparación, bancos, dentistas, etc. y también en empresas, donde la atención al cliente es a menudo una excusa para decir que tienen el departamento funcionando.

Lo interesante de este ejemplo es que todos hemos comentado con nuestros amigos o familiares la experiencia en el restaurante o la tienda, y lo hacemos como que no va con nosotros la cosa. Como si esos empleados fueran de un planeta diferente. En realidad, estas son personas normales que pudieran ser nuestros amigos o vecinos. Aunque no los conozcamos personalmente, no son diferentes de nosotros. Seguramente en este punto estás pensando ¿Cómo puede ser esto posible? ¡Yo no soy así!

Piénsalo un momento. Cuando vas a trabajar todos los días, ¿de verdad te importa tu trabajo o solo vas por el dinero? Si la respuesta es el dinero, entonces no eres diferente del trabajador de hostelería que tanto criticamos. Si solo trabajamos por el sueldo, ¿No somos similares al dueño de la peluquería o limpieza en seco al que solo le importa tu dinero cuando visitas su negocio?

Al final, todo se reduce a ser alguien que no quieres ser. Si no te gusta lo que haces, pero te quedas en tu trabajo solo por el dinero, los clientes son los que acaban pagando el precio de tu desidia. Incluso aunque tu trabajo no implique comunicación directa con clientes (si trabajas en una oficina o para una empresa), el hecho de que no pones empeño y alma en tu trabajo significa que al final no te preocupan los clientes de la empresa o negocio para el que trabajas y esto se transmite, como una cascada de dominós hasta el cliente, que lo acabará percibiendo, igual que tú lo percibes cuando recibes ese mal servicio en el restaurante. Probablemente el camarero cabreado no piensa que te has dado cuenta de que no ha estado entregado a su trabajo, pero no engaña a nadie (bueno, quizás a sí mismo).

Una gran empresa es un lugar ideal para esconderse y nos proporciona enormes oportunidades para apoltronarnos en nuestro trabajo y producir lo mínimo para que no se haga demasiado obvio y nos arriesguemos un despido. Aunque tan solo seas uno de diez mil empleados de tu empresa, si a ti no te preocupa tu trabajo, si no intentas hacerlo lo mejor que puedas o sepas, ejercerás un impacto muy diferente y fundamental que si de verdad te importa.

Piensa en cómo una sola persona pasiva y/o negativa puede afectar a la moral de todo un grupo.

Todo esto está muy bien, pero la pregunta importante es: ¿Qué puedes hacer si no te gusta tu trabajo pero necesitas el dinero?

Yo te recomendaría que dejes de quejarte ya y comiences a preocuparte por tu carrera. Todos tenemos nuestros sueños y aspiraciones y te rogaría que no los abandones; sin embargo, si de verdad necesitas tu trabajo actual esto es lo que puedes hacer:

  1. Intenta ver el marco general. ¿Cual es el producto o servicio final que la empresa o negocio para el que trabajas proporciona al cliente? ¿Crees que merece la pena? ¿Es un producto o servicio útil, de calidad? ¿Tú lo usarías y pagarías por él? Si tu respuesta es no a cualquiera de estas preguntas, entonces necesitas cambiar de trabajo. Piénsalo detenidamente. ¿Quieres pasarte el resto de tus días trabajando para una empresa en la que no crees? Necesitas tener mejor autoestima y trabajar en algo que de verdad te importe. El mundo está lleno de posibilidades.
  2. Si estás satisfecho con el producto o servicio final de tu empresa entonces necesitas re-conectar con tu trabajo. A menudo pensamos que puesto que somos un pequeño engranaje en una máquina gigante, nuestro esfuerzo pasa desapercibido y a nadie le importa. No vemos la conexión entre nuestro trabajo y el producto o servicio final que proporcionamos a los clientes. Si de verdad te interesas por la gente que al final gastará su dinero comprando lo que tu empresa vende (o beneficiándose de los servicios que proporciona si trabajas para el estado), necesitas aceptar que tu trabajo es importante. Que si te preocupas en hacerlo lo mejor que puedas, no solo mostrarás una nueva cara a tus compañeros sino que afectarás de forma positiva a los clientes.

Cuando te preocupas por tu trabajo, todo el mundo se beneficia. Es una situación de ganancia para todos. Tus clientes estarán más satisfechos y tu serás más feliz yendo a trabajar cada día, y no solo por el dinero sino por la satisfacción del deber cumplido y del servicio a tus clientes. Si quieres leer más acerca de cómo los pequeños negocios deberían de tratar a sus clientes, puedes leer el Módulo 1 en mi sección de márketing.

Te recomiendo que dediques unos minutos (u horas) a pensar un poco en este concepto, y que hoy mismo te plantees o bien cambiar de trabajo (sí, incluso en esta economía catastrófica) o bien ponerle ganas y entregarte en pleno a tu trabajo actual.

Buena suerte,

Jose L Riesco
©Riesco Consulting Inc.
www.Twitter.com/eresempresa